Liturgia de la Iglesia Nueva Apostólica

2.6 Servicio Divino de duelo

Servicio Divino de palabra en ocasión de un fallecimiento

Un Servicio Divino de duelo destaca en primer lugar el hecho de que Dios es Señor sobre la vida y la muerte. Sirve para recordar a la persona fallecida y para consolar y fortalecer a los deudos a partir del Espíritu Santo.

Ante la muerte y la desesperación, podemos reflexionar sobre las promesas del Evangelio de que Jesucristo es la vida (Juan 14:19).

Sobre todo, consuela la esperanza del retorno de Cristo y la resurrección de los que han muerto en Cristo (1 Tesalonicenses 4:13-18).

La comunidad reunida para el Servicio Divino de duelo acompaña a los deudos y les transmite condolencias y apoyo.

El Servicio Divino de duelo puede celebrarse en el cementerio, en uno de los edificios de nuestra Iglesia, en funerarias o, según las costumbres regionales, en la vivienda de los deudos.

El Servicio Divino de duelo corresponde al desarrollo de un Servicio Divino de palabra y es celebrado por un portador del ministerio de Pastor o un Apóstol. Su desarrollo es el mismo en todas las formas de inhumación. Puede realizarse uni- do directamente a la inhumación de los restos o también en forma separada de la misma.

En la prédica pueden mencionarse, además de la interpretación del texto bíblico, datos y puntos centrales sobre la vida del difunto o bien leerse una biografía.

Después de la parte de la prédica siguen la entrega del cuerpo y la bendición póstuma. Por lo general, ambos deberían tener lugar en ocasión de la inhumación, porque allí las palabras de entrega del cuerpo van acompañadas por el correspon- diente acto (gesto de bendición).

Si la inhumación se realizara sin el acompañamiento de un portador de ministerio o sin el cadáver, la entrega del cuerpo y la bendición póstuma se realizarán en el Servicio Divino de duelo.

Entrega del cuerpo y bendición póstuma

El texto litúrgico de la entrega del cuerpo en todas las formas de inhumación dice así:

“Ahora entrego el cuerpo transitorio a la tierra con las palabras: tierra a la tierra, ceniza a ceniza, polvo al polvo. Sin embargo, encomiendo el alma y el espíritu al amor de Jesucristo, y que Él quiera guardarlos hasta la resurrección para la vida eterna”.

De inmediato sigue la bendición póstuma con gesto de bendición, es decir, con los brazos extendidos:

“El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Amén”. (Salmos 121:8)

A continuación, se puede pronunciar conjuntamente el Padre Nuestro. Continúan la oración final y la bendición final. El Servicio Divino de duelo finaliza con el triple amén de la comunidad.

Para las oraciones, la entrega del cuerpo y la bendición póstuma, la comunidad permanece de pie. En el caso de que cantase la comunidad, se siguen las indica- ciones del siervo oficiante.

Se podrán considerar en el Servicio Divino de duelo las necrologías, que tendrán lugar preferentemente después de la bendición final.

Desarrollo del Servicio Divino de duelo, en síntesis:

  • Aporte musical (opcional)
  • Introducción trinitaria
  • Oración inicial
  • Lectura del texto bíblico
  • Aporte musical (opcional)
  • Prédica
  • Lectura de la biografía (opcional)
  • Aporte musical al cambiar el que predica (opcional)
  • Colaboración en la prédica (opcional)
  • Dado el caso, entrega del cuerpo
  • Dado el caso, bendición póstuma
  • Padre Nuestro (opcional)
  • Aporte musical o instantes de silencio (opcional)
  • Oración final
  • Bendición final
  • Triple amén cantado
  • Aporte musical (opcional)
  • Necrologías (opcional)
  • Aporte musical de cierre (opcional)

Inhumación en un momento separado

Si la inhumación es en el cementerio, tiene el siguiente desarrollo (el mismo para entierro o cremación):

  • Aporte musical (opcional)
  • Introducción trinitaria
  • Oración inicial
  • Aporte musical (opcional)
  • Breve alocución
  • Entrega del cuerpo
  • Bendición póstuma
  • Padre Nuestro (opcional)
  • Oración final
  • Bendición final
  • Necrologías (opcional)
  • Aporte musical de cierre (opcional)