Promesa

Una promesa es una declaración vinculante o una garantía de que se hará algo concreto. El hecho de que la promesa se ponga en práctica es otra cuestión.

Pero el primer mensaje del Adviento es: ¡Dios cumple lo que ha prometido! Después de la caída en el pecado, Él prometió a los primeros seres humanos que enviaría un Salvador, y lo confirmó una y otra vez a través de los profetas. Esta promesa se cumplió en Jesucristo. Sin embargo, solo muy pocas personas lo reconocieron realmente. Solo aquellos a los que el Espíritu Santo se lo reveló pudieron reconocer realmente quién era. Esto incluso les sucedió a los discípulos. Solo después de que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos pudieron reconocer realmente que todas las promesas del Antiguo Testamento se habían cumplido en Jesucristo.

Es el Espíritu Santo quien nos anuncia las promesas de Dios; es el Espíritu Santo quien las mantiene vivas en nuestro corazón; y es el Espíritu Santo quien nos hace experimentar su cumplimiento. Nos ha sido prometido que Jesucristo, nuestro Salvador, vendrá otra vez. Esta promesa es mantenida viva en nuestro corazón por el Espíritu Santo y Él se encargará de que podamos experimentar su cumplimiento.

Quien se deje guiar por el Espíritu Santo experimentará que ¡Dios cumple lo que ha prometido!

Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor